• Carmen Ruiz

Vivir en Paz

En estos días me di cuenta de lo importante que es vivir en paz; esa sensación dulce y placentera que se instala en nuestra vida y es difícil olvidarse de ella.

Reconozco que vivo en un lugar privilegiado, ahora son las siete de la mañana y el día acaba de nacer, he abierto la ventana de mi dormitorio y de fondo escucho las olas del mar, ese movimiento rítmico que parece el efecto inmediato de la respiración de la Tierra.

Y así, surge la calma y la serenidad en mí.

Anoche, hablando con mi hija, le confesé que me sentía privilegiada por la vida que había tenido; intentaba transmitirle la suerte al disfrutar de mi maravillosa familia, de unos padres tan especiales, de unos hermanos que me ayudan, de los conocimientos adquiridos que tanto me enriquecen, y sobre todo, me sentía agradecida por tanto amor a mi alrededor, el que nace en mis seres queridos y el que le ofrezco a ellos.

Cuando miro hacia atrás y contemplo todas las etapas de mi proceso de vida, las alegrías y penas, las dificultades, los aprendizajes y tropiezos de camino, concluí con mi hija:

No suprimiría absolutamente nada de lo vivido”.


Aprecio esa sensación de completitud, de encajar y de encontrar el sentido de vivir. Estimo la consciencia de amar por encima de todo, esa percepción de dicha, de transcendencia, que me alimenta siempre que penetro en una sana y profunda reflexión.

Es ese sentimiento de plenitud, como el que te inunda al alcanzar la cima de una montaña acompañada de ese don espiritual que llamamos fuerza de voluntad.

Es todo eso y mucho más. Es saber que estás realizando tus objetivos y cumpliendo lo que algunos llaman misión de vida. Es la certeza de Ser.

Hoy recuerdo con mucho agradecimiento a la persona que fue mi madre y me dio a luz. Recuerdo su cariño y bondad, su saber cuidarnos y protegernos. También recuerdo con emoción a la persona que fue mi padre, valiente y decidido. A ambos les doy las gracias por todo lo que hicieron por mí.

Ellos, ya juntos, siguen su camino. Y yo continúo por aquí, reconociendo las semillas que sembraron en mi corazón: el amor, la sabiduría y el poder.

Solo poseo una palabra que me reconforta, “Gracias”. Y una acción que al activarse me impulsa a continuar, “vivo en paz”.

Carmen Ruiz Abad

88 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo